TOMA DEL FUERTE DEL RASTRILLAR DE LAREDO, 21 DE FEBRERO DE 1814.

 

 

Elogio de la 1ª Brigada de la 3ª División de Infantería del 4º Exército Español al mando de Diego del Barco

En la reconquista de Laredo y Santoña

“   Excmo Sr.

   No tengo noticias se hubiesen intentado asalto alguno en Santoña, Laredo y sus Fuertes hasta el arribo de la 1ª Brigada de la 3ª División del que fue 4º Exército, la qual en virtud de Orden del Excmo. Sr. Duque de Ciudad Rodrigo, salió desde los campos de Bayona para la conquista de aquellos interesantes puestos, para lo qual, faltando los auxilios prometidos de artillería de grueso calibre y munición hueca, adelantó sus ataques el Brigadier Dn. Diego del Barco, habiendo empezado en la noche del 13 de febrero del año 1814 por la toma por asalto del Fuerte del Puntal con una compañía de cazadores del Regimiento de Monterrey a cargo de su Comandante en comisión dn. José Miranda, precisando abandonarlo en el inmediato día 14, porque jugaban a un mismo tiempo mas de sesenta piezas de a 24 enemigas, sin contar con los fuegos del mar.

   El 20 del mismo mes fuimos llamados a el alojamiento del Sr. Barco, los primeros gefes de los Regimientos Toledo, Voluntarios de León,  Monterrey, en donde se formó un Consejo de Guerra para realizar las espinosas empresas, resultando que a las nueve de la inmediata noche, yo, con doscientos y sesenta hombres elegidos, atacase la Villa de Laredo y las obras exteriores de su Fuerte, y que Don Joaquín Zárate Comandante de Voluntarios de León, con todo su Regimiento y una compañía de Granaderos de Monterrey la nariz de greda que forma el Fuerte por la parte del este; efectivamente asalté la villa y a muy pocos minutos fue herido mortalmente Barco, recayendo en mi el mando de la Brigada, disponiendo enseguida derrivasen las Puertas de la Villa y abriesen a pico los pretiles formados por los enemigos para impedirnos la comunicación y conducción de las escalas, y tomadas las Casas Fuertes se sostuvieron con el mayor empeño a nueve pies de la estacada del 2º recinto enemigo hasta el día 25 que su Guarnición rindió las armas quedando Prisionera de Guerra y en nuestro poder la artillería de a 18, 24 y 36, y por consequencia, abandonaron los enemigos los Fuertes del Brusco, y Gromo, entregando el Puntal por la Capitulación entablada para la entrega de Santoña por el General dn. Carlos Lemet.

   Luego que el Excmo. Sr. dn. Manuel Freyre, General en Gefe del mismo Exército tuvo noticias de haber quedado enteramente realizadas las empresas, recibí en 29 de Marzo un pasaporte de S.E. para que con la Brigada de mi mando marchase para Francia y lo verifiqué en 1º de Abril, entregando en la misma mañana la Villa de Laredo y su Fuerte a dn. Juan López Campillo…

    En los asaltos a Laredo y Santoña,… en aquellas empresas sostuvo la Brigada la bien sentada Opinión que siempre mereció, cuyos Gefes, Oficiales y Tropa arrostraron con denuedo su Muerte, llenando a porfía sus deberes contribuyendo a la Gloria una compañía del Regimiento de la Bureba, y luego participó el todo de este Regimiento. Con lo que contesto a el oficio de V.E., fecha 5 del corriente. Bilbao, 9 de Marzo de 1816.

   ( rubricado )  Manuel de Gamíndez, Coronel del regimiento de infantería de Toledo. “

( AGMS, 1ª Sección, Legajo L – 1.466, Expediente de Juan López Campillo, Comandante del 2º de Tiradores de Cantabria )

 

Copia citada por el General Freyre.

( Parte del Coronel Juan José San Llorente sobre los combates en Laredo y Santoña )

“ Excmo. Sr., en mi anterior oficio, fecha 23 del presente, avisé a V.E. por el correo ordinario, las primeras operaciones executadas contra las obras exteriores de Santoña y fuerte de Laredo; y hoy tengo la satisfacción de hacerlo por extraordinario de sus felices resultados; y por si aquel se hubiese atrasado o padeciese extravío, daré a V.E. en este el resumen de todo, y es como sigue:

   Desde la llegada del propietario comandante general del Bloqueo, el Brigadier Don Diego del Barco, fue destinado de gefe de la izquierda del mismo con la Brigada de mi mando y los quadros del 2º y 3º regimiento de Vizcaya. El día 21 del presente, dicho señor dio sus órdenes e instrucciones para executar un ataque de viva fuerza sobre el Fuerte de Laredo, cometiendo al mismo tiempo a mi desempeño el de los dos del monte de Brusco.

   Todos los preparativos se hicieron en el día, y a las nueve de la noche se dio principio por el ataque y escalada de Laredo y su fuerte, que executaron los regimientos de Toledo, Voluntarios de León, y el de Tiradores de Bureba con los granaderos de Monterrey, al frente de cuyos cuerpos se hallaba el Comandante General. El valor y arrojo de los cuerpos enunciados y el de sus oficiales y gefes en desempeñar con honrosa emulación la parte que les estaba señalada, es admirable y digna de eterna memoria. A porfía ganaron el pueblo, el primer recinto del fuerte, y una pieza de artillería con algunos prisioneros; y se hubieran, quizá, posesionado de la obra principal si la fatalidad no hubiera dado a sus propósitos el golpe más cruel cayendo herido de gravedad el Comandante General en instantes tan decisivos, y para los que carecían de instrucciones.

   Con todo, sin embargo de esta desgracia y tenaz defensa del enemigo, las tropas mantuvieron con firmeza el principio del glacis, y se dispusieron a no ceder ventajas que habían costado mucha sangre. En efecto, se sostuvieron constantemente en dichos puntos arrostrando el fuego de numerosa artillería y fusilería y los riesgos de toda clase de fuegos arrojadizos o artificiales.

   Al amanecer del 22, ataqué yo con el regimiento 2º de Tiradores de Cantabria la primera obra del Brusco, y fue tomada con gallardía al paso de carga, y sin disparar un solo tiro; pero su guarnición pudo fugarse por una escabrosa senda o corto despeñadero, que los conduxo con seguridad a la playa. Enseguida mandé al 2º y 3º de Vizcaya atacasen el Brusco segundo o principal, que se halla en la altura más inaccesible de estas montañas y al frente de Santoña; lo que cumplieron inmediatamente.

   En tan críticos momentos la guarnición de la Plaza hizo los mayores esfuerzos en dos salidas para desalojarme de la última posición, que con el 2º de Tiradores tomé después del primer ataque, y que cubría y aseguraba el del Brusco mayor. Todo fue en vano; se rechazaron sus vigorosas tentativas con firmeza y abandonó el fuerte confiado a sus propias fuerzas después de una considerable pérdida. En tal estado se reconoció mas de cerca la imposibilidad física de tocar a acercarse a sus murallas las tropas del 2º y 3º de Vizcaya y granaderos del 3º de Tiradores de Cantabria, que lo cercaban; y penetrado de ello, así como de que no podría ya ser auxiliado. Determiné conservar la posición ganada, y dexar baxo el mas riguroso asedio tan inaccesible obra como el Brusco mayor, pues que debe rendirse por horas en la escasez que padece de subsistencias. Esta operación, y la ocupación del Pueblo de Argoños por el 3º de Tiradores estrechó lo mas posible el bloqueo por aquella parte. 

   A las quatro de la tarde del mismo día recibí aviso por el conducto del estado mayor del bloqueo de la considerable herida del Comandante General y sus terminantes órdenes para que yo, por ser el gefe mas graduado, continuase las operaciones de Laredo, como primeras y del mayor interés. En efecto, al siguiente día 23 llegué a Laredo; reconocí las obras de su fuerte, y determiné en la noche empezar los trabajos, sosteniendo entretanto la arriesgada posición que tenían sobre el glacis, y descubiertos los cazadores y granaderos de León, convencido que si llegaba a conseguirlo, los aproches serían tanto más cortos y veloces.

   El valor y constancia de las tropas facilitó el resultado de todos mis deseos, pues en la noche, las dignas compañías de minadores y primera de zapadores del sexto batallón, dirigidos por el capitán de ingenieros de estado mayor británico, Don Juan Wells, cuya intrepidez está en paralelo con sus conocimientos, trabajaron a la zapa volante los dos ramales tan dilatados como precisos para llegar a la estacada y cresta del camino cubierto, lo que nos proporcionó cubrir nuestras tropas en trinchera y acallar por sus fuegos superiores de fusilería la del enemigo, así como la artillería, cuyos cargadores o sirvientes fenecían en qualquier tentativa de las que repetían para su uso. Se siguieron en el día 24 los trabajos, aunque expuestos a toda clase de arrojo de artificio, y al ponerse el sol principiamos a coronar el camino cubierto, y a señalar las comunicaciones con el foso, así como el emplazamiento de la artillería de brecha, únicas piezas de artillería que debían auxiliar nuestros esfuerzos. Los progresos de semejantes trabajos y el terrible y acertado fuego del regimiento de Monterrey, que en todo este día cubrió la trinchera, no dexó duda a los enemigos de que serían asaltados antes de amanecer, y llegó su consternación al punto de tocar llamada al anochecer, y pedirme capitulación, la que propuse sólo con los honores de la guerra, para executarse en le término de una hora, o seguir las hostilidades; pero felizmente concluyeron estas a pocos momentos por la rendición del fuerte del que mis tropas tomaron posesión a las nueve de la noche.

   Un capitán gefe interino de batallón, ocho oficiales subalternos, 256 sargentos, cabos y soldados, y 10 piezas de artillería, desde el calibre de a 8 hasta el de 36, son el fruto de esta rápida operación, y la posesión de la boca del puerto de Santoña, cuya importancia es tan conocida.

   Todavía no he recibido el parte de los resultados de mis primeras operaciones en la ala izquierda, pero de todos modos mañana pasaré, después del preciso descanso, con algunos de estos valientes cuerpos, a reforzarla y determinar el ataque de las obras del Gromo, que son ya las únicas exteriores que quedan a Santoña, y de cuya terminación avisaré a V.E.

   También incluyo adjuntos un estado de la pérdida que en muertos y heridos han tenido los cuerpos que executaron la operación de Laredo, y copia de la capitulación, que espero sea de la aprobación de V.E.

   El Teniente Coronel Don Juan Doz, gefe del estado mayor, el segundo ayudante del mismo Don José Bermúdez, y el capitán de Voluntarios de León Don José Toyos, agregado a dicho estado mayor, hicieron por su valor, actividad y conocimientos, servicios muy importantes. Por último, todas las diferentes armas han llenado completamente sus deberes, pues la de artillería, aun quando no tuvo una parte esencial, afirmó con su conducta y buena disposición el concepto crédito que tan justamente ha merecido siempre.

   Los prisioneros, con la debida escolta y dos días de ración han salido hoy mismo para Santander, a disposición del Gobernador de aquella plaza.

   Las circunstancias y razones militares me han decidido a conservar la fortificación de Laredo, y aumentar sus fuegos hacia la parte del mar; lo que también espero sea de la aprobación de V.E.

  El Todopoderoso conserve la vida de V.E. dilatados años. Quartel General de Laredo, 25 de Febrero de 1814. Excmo. Sr. De V.E. con el mayor respeto.

( rubricado ) Juan José San Llorente. ( dirigido a ) Excmo. Sr. Don Manuel Freyre.

( Parte de bajas en la toma de los fuertes de Laredo )

  La Pérdida citada consiste en un oficial muerto, dos sargentos y 34 cabos y soldados. Heridos: quatro oficiales, seis sargentos y 84 cabos y soldados, y 18 contusos. El oficial muerto es el teniente de cazadores del regimiento de Voluntarios de León Don Juan Miguel Rodríguez. Los quatro heridos son el ayudante Don Fidel Provecho, y el teniente Don Benito Trillo del referido regimiento de Voluntarios de León. Los otros dos son el capitán Don Manuel Laguna y el teniente Don José Montanos, ambos del regimiento de Monterrey; e igualmente lo fue gravemente en esta ocasión el Brigadier Don Diego del Barco, Comandante General del bloqueo.

   Laredo 25 de Febrero de 1814 ( rubricado ) Juan Doz.

Capitulación del Fuerte de Laredo.

   Celebrada entre el Coronel de los Exércitos Nacionales don Juan José San Llorente, Comandante General de la 2ª Brigada de la 5ª División del 4º Exército, y del sitio de Santoña y Laredo, y el Comandante del fuerte, el capitán del 6º de infantería de línea italiana Don Nicolás Ceronilos que autorizaron para el efecto, el primero al teniente coronel de los Exércitos Nacionales don Juan Doz, gefe del Estado Mayor del Sitio, y el segundo al teniente del 6º regimiento de infantería de línea italiana, Don Geminiano Bergaminy, los que después de canjeados sus respectivos poderes, convinieron en los artículos siguientes:

Artículo 1º

   El fuerte de Laredo será ocupado por las tropas españolas que lo sitian mañana a las seis de ella.

Artículo 2º

  La guarnición quedará prisionera de guerra, saliendo a la misma hora por la trinchera, y rindiendo las armas en el glacis.

Artículo 3º

   Esta noche será ocupado el fuerte por tres piquetes, situados uno en la puerta del fuerte, otro en la batería de él, y otro en el embarcadero de la espalda.

Artículo 4º

   Los señores oficiales y tropa permanecerán esta noche en sus respectivos quarteles, y para evitar todo desorden los escoltará una guardia española.

Artículo 5º

   Todos los señores oficiales conservarán sus espadas, equipages y caballos, y los soldados sus mochilas.

Artículo 6º

   La artillería y municiones, los planos y efectos pertenecientes a los ingenieros y las provisiones serán entregados por los respectivos encargados de estos ramos a los gefes de ellos el capitán del cuerpo nacional de artillería Don Manuel Pilón, el teniente coronel de ingenieros don Joaquín Augustín, y el ministro de hacienda del sitio don Joaquín Pastor.

Artículo 7º

   De esta capitulación se sacarán dos copias, y apenas sea ratificada, se pondrá en execución.

   Fecha en el fuerte de Laredo a las ocho y media de la noche del 24 de febrero de 1814. ( rubricado ) Juan Doz, gefe del estado mayor. ( rubricado ) Bergaminy. Ratificada por ambas partes. Es copia conforme. Es copia ( rubricado ) Freyre.

Prisioneros y efectos cogidos a los enemigos.

   Quatro capitanes, quatro subalternos, un cirujano y 256 sargentos, cabos y soldados. Artillería, 10 piezas de los calibres desde 8 a 36 con algunas municiones, y víveres la dotación correspondiente a ocho días para toda la guarnición.

Aviso del Coronel San Llorente al General Freyre sobre el fallecimiento del brigadier Diego del Barco.

   “ Excmo. Sr., ayer anuncié a V.E. en mi último oficio los decisivos resultados obtenidos de viva fuerza contra el considerable fuerte de Laredo y primeras ventajas de los ataques ( que tuve el honor de dirigir también en persona en la izquierda de la línea ); y hoy, quando las tropas estaban en movimiento para emprender los de las obras del Gromo, tengo la satisfacción de notificar a V.E. que el enemigo los ha abandonado, encerrándose en la plaza, de las que hemos tomado posesión, así como del Brusco principal, del que a favor de una vigorosa salida pudieron los enemigos proteger la retirada de su débil guarnición a la plaza, según el parte que acabo de recibir del gefe que dexé en aquella ala el coronel Don Domingo Clemente de Sierra. El enemigo ha dexado en dichas obras toda su artillería, de cuyo número y calibre hablaré a V.E. en el correo próximo.

   No cabe la menor duda que los rápidos progresos sobre Laredo, aunque a mucha costa de valientes oficiales y soldados, son los verdaderos antecedentes de la última e interesante determinación que el enemigo ha adoptado.

   Desde mañana señalaré y se emprenderán las obras de campaña precisas para colocar las guarniciones que deban sostener el bloqueo más estrecho; e ínterin, habiendo llenado estas beneméritas tropas en quatro días quantas operaciones V.E. se dignó confiar al Brigadier Barco, mi malogrado antecesor, quedo esperando sus últimas órdenes.

   Remitiré a V.E. los estados de las pérdidas que en estos días han sufrido los cuerpos de la izquierda en le próximo correo, por no haber sido posible tenerlos hoy reunidos en mis manos.

   Mañana se dará sepultura con todos sus fúnebres honores al virtuoso español y acreditado militar el Brigadier Barco, que en estos momentos acaba de morir de sus heridas, a quien acompañarán más allá del sepulcro el sentimiento y amor de quantos le obedecían.

   El Todopoderoso conserve la vida de V.E. dilatados años. Quartel General de Laredo, 26 de Febrero de 1814. Excmo. Sr., De V.E. con el mayor respeto. ( rubricado ) Juan José San Llorente. ( dirigido a ) Excmo. Sr. Don Manuel Freyre. ( es copia ).

El Brigadier Diego del Barco de la Cendeja.